martes, 4 de abril de 2017

Biografia de Jacinto Convit

Nace en Caracas el 11 de septiembre de 1913.
Muere en Caracas el 12 de mayo de 2014.
 
 

 
 
Médico venezolano cuyo trabajo ha marcado un hito importante dentro de los estudios epidemiológicos, al desarrollar una vacuna para la cura de una de las enfermedades más terribles en la historia de la humanidad, la lepra. Este notable aporte a la ciencia médica, le valió ser postulado en 1988 para el Premio Nobel de Medicina. Fueron sus padres Francisco Convit y Martí (inmigrante catalán) y Flora García Marrero, venezolana. Quienes aparte de Jacinto, tuvieron cuatro hijos más, Miguel Ángel, Reinaldo, René y Rafael. Puede decirse que la familia Convit García fue por mucho tiempo una familia “pudiente”, hasta que circunstancias extrañas al hogar, precipitaron una crisis económica que coincidió con los años en que Jacinto debía comenzar sus estudios universitarios. Su educación secundaria la realizó en el liceo Andrés Bello (Caracas) bajo la dirección de dos insignes maestros: Rómulo Gallegos y Pedro Arnal. En 1937 conoció a quien sería su esposa, Rafaela Martota (enfermera), contrayendo nupcias con ella el 1° de febrero de 1947, siendo padre de cuatro hijos: Francisco (1948), Oscar (1949), Antonio y Rafael (1952, quienes son gemelos.
El 19 de septiembre de 1932 ingresa a la escuela de medicina de la Universidad Central de Venezuela. En septiembre de 1937 recibe el título de Bachiller en Filosofía, optando enseguida por el título de Doctor en Ciencias Médicas, presentando la tesis “Fracturas de la Columna Vertebral” en 1938. Finalmente, Convit se graduó de doctor en Ciencias Médicas el 27 de septiembre de 1938. El 25 de junio de 1940 se inscribió en el Libro de Inscripción de los Médicos Residentes en el departamento Libertador del Distrito Federal como especializado en medicina interna-enfermedades de la piel. El desempeño sanitario-epidemiológico de Convit se inicia en 1937 cuando siendo estudiante de medicina es invitado por Martín Vegas (profesor de dermatología en la Facultad de Medicina) y Carlos Gil Yépez a asistir a la leprosería de Cabo Blanco (departamento Vargas, Distrito Federal). Inmediatamente después de graduado, es designado médico residente de esa leprosería. Entre 1940 y 1943, paralelamente a su cargo en la leprosería, trabaja como director ad honorem de la Cruz Roja (seccional La Guaira), lo que le permite tener una vivencia más amplia de la clínica médica. Durante este mismo período, asiste también a la consulta de enfermedades de la piel del Dispensario Central, perteneciente a la escuela de Venereología, ubicado de Conde a Piñango (Caracas). En síntesis, a partir de 1937 es imposible separar la vida de Jacinto Convit de la lucha contra la lepra en Venezuela. Hasta 1942 esa lucha consistió solamente en el aislamiento y tratamiento de los enfermos en “leprocomios” que dependían de la Dirección de Asistencia Social del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS). En 1945, Convit es enviado por el Ministerio de Sanidad al Brasil, para observar los servicios antileprosos de ese país, en el cual la lepra es aún un grave problema sanitario. Allí encontró 35.000 enfermos de lepra, hospitalizados en grandes sanatorios, los cuales presentaban múltiples problemas. A su regreso, es nombrado médico director de las leproserías nacionales, cargo que desempeñó hasta 1946. Asimismo, de enero a julio de 1946, Convit es designado médico director de los Servicios Antileprosos Nacionales, y desde julio de 1946 médico jefe de la División de Lepra; correspondiéndole por tanto organizar toda la red nacional de lucha contra la lepra.
En abril de 1961, Convit recibió la Orden del Libertador en el grado de Comendador y en agosto la Medalla Cultura Gaspar Vianna, conferida por el Ministerio de Salud del Brasil. Cabe destacar que durante estos años, Convit invirtió un gran esfuerzo en la búsqueda de un modelo experimental para la cura de la lepra. Para ello inoculó mamíferos, reptiles y hasta peces bajo muy diversas condiciones. En 1989 Convit anunció que había encontrado que armadillos traídos de la zona cercana a la represa del Hurí (Edo. Bolívar) eran sumamente susceptibles a contraer el bacilo de la lepra (M. Leprae), causante del contagio de la enfermedad; a diferencia de los armadillos de otras regiones. A partir del estudio con estos animales, Convit y su grupo de investigadores desarrollaron una vacuna que podía ayudar a las personas enfermas con lepra. Posteriormente, Convit declaró que era viable la utilización del modelo de vacuna contra la lepra, para curar la Leishmaniasis. Resultando con el tiempo un completo éxito en la cura de dicha enfermedad. Como reconocimiento a su labor en la búsqueda de vacunas para la cura de la lepra y la leishmaniasis, Convit fue postulado en 1988 al Premio Nobel de Medicina. Pese a presentar trastornos de salud a partir de 1996, los cuales le obligaron a alejarse un poco de los laboratorios clínicos, Jacinto Convit muere en Caracas el 12 de mayo de 2014 a la edad de 100 años.

biografia de Luis Caballero Mejias

Luis Caballero Mejias 


Ante la presencia de este venezolano, que con los años de su
desempeño en Educación hizo llegar su nombre a todo el país, algunas
personas podrán preguntarse si fue un profesional prestado a la
Docencia o si desde los comienzos de su actividad era ya Educador.
En su juventud le tocó vivir una época en que había mucho por realizar
en Venezuela, sobre todo en materia de Educación Técnica, y es posible que la realidad del
momento despertara en él una gran inquietud. Desde muy joven sintió vocación hacia los estudios
técnicos y para realizarlos debió partir para la República de Chile, en donde siguió cursos
correspondientes a Técnico Industrial Mecánico; posteriormente viajó a los Estados Unidos de
Norteamérica para completar su formación. En Chile también tuvo particular interés por los
métodos de enseñanza aplicados a la formación profesional; en aquel país nació su idea de poder
ofrecer algún día esos conocimientos a la juventud de su patria.
A su regreso a Venezuela es designado Ingeniero Jefe de los Astilleros de Puerto Cabello. Allí
inicia sus primeras enseñanzas al llevar a un grupo de jóvenes para que aprendieran un oficio, y
lo desempeñaran a cabalidad y en mejores condiciones; esta preocupación pone de relieve sus
inquietudes de Maestro. Igualmente, a su paso por la Industria Ferrocarrilera observa la necesidad
de formar a los jóvenes trabajadores en el conocimiento de un oficio. Supo interpretar las
necesidades, y para su actuación no escogió el camino más fácil sino el más conveniente.
En la actividad industrial también trabajó en la instalación de talleres mecánicos, fábricas y
proyectos industriales, pero después dedicó todo a la Educación Venezolana.
En 1935 le fue confiada la Dirección de la Escuela de Artes y Oficios de Caracas, y convencido de
lo que debían emprender las nuevas generaciones produce los cambios necesarios en la estructura
del plantel, y en 1937 logra que el Ministerio de Educación le dé el nombre de Escuela Técnica
Industrial. Instituto de prestigio que a su vez fue el origen de las otras Escuelas Industriales. Para
alcanzar esta meta dedicó todo su tiempo y toda la fuerza de sus convicciones. Logró así ser
escuchado y recibió las facilidades hasta alcanzar el desarrollo y plenitud de la Institución.
Luís Caballero Mejías fue el hombre que dejó huella como organizador y educador, en su labor
creador de los estudios industriales en el país. Le tocó cubrir las más diversas facetas, los
alcances y orientaciones de las mismas, en labores de implantación de programas y escuelas.
Tuvo buen entendimiento con los profesionales de las diversas disciplinas industriales en todo lo
relacionado con la fundación y conducción de las diferentes carreras de estudios. Estar a su lado
significaba contagiarse con todo lo que representaba el trabajo que se cumplía. Fue comunicativo
en cuanto a sus proyectos y logró interesar a profesionales amigos para que lo acompañaran en
esa labor tan urgente para el país, como era la de empezar a impartir enseñanza a los jóvenes en
el campo de la Formación para el Trabajo en la Industria.
Ejerció la Docencia en los diversos cursos de la escuela que formó y llevó su influjo a los
estudiantes de todas las edades. Siempre enseñó e incitó al deseo de saber.
Los jóvenes que ingresaban a la escuela empezaban por aprender que para desempeñar un oficio
se debe tener el traje adecuado. El maestro con su ejemplo demostraba que una misma persona,
igual puede saber llevar el traje de taller y el traje de gala, y el decía: "No hay profesionales
indignos, indignidad puede haber en quienes las ejercen, y eso es una condición humana y
no de los oficios".
Su persona reflejaba un ser confiado y confiable, hombre de carácter y gran bondad fue dando a
conocer oportunidades y no limitaba en los demás la posibilidad de progresar, sus colaboradores
entendían muy bien cómo responder a su confianza.
En el año 1956 debió abandonar la Dirección de la Escuela Técnica Industrial de Caracas. En
silencio fue culpado de no haber sabido callar a sus estudiantes, quienes manifestaban sus
protestas contra la dictadura. Esta situación logró su natural abatimiento. De convicción
democrática, no se amilanó ante la fuerza y la amenaza, mantuvo su línea de conducta
respetando el derecho ajeno.
Con su natural preocupación por el futuro de los egresados, sugería la idea de agruparse con
el fin de atender a la defensa de sus intereses gremiales, situación que al principio fue
atendida por medio de la Asociación de Ex-alumnos y en definitiva la idea se concretó cuando
egresados de la Escuela Técnica Industrial de Caracas crearon el Colegio de Peritos y Técnicos
Industriales de Venezuela, el año de 1958, del cual fue Presidente Honorario y Vitalicio.
Como creador e impulsor de la Educación Industrial en Venezuela, vio formarse a su lado un
considerable número de profesionales, quienes han desempeñado una amplia escala de
actividades y muchos de ellos han ocupado importantes posiciones, participando en el desarrollo
Industrial y Educativo de la Nación.
Luís Caballero Mejías nació en Caracas a principios del siglo, el 12 de Diciembre de 1903. Trabajó
con desprendimiento en función de su país, vivió satisfecho con los resultados que se obtenían
con el trabajo realizado y recibía serenamente, con inmensa alegría, el encuentro con sus
egresados.
En 1958, con el inicio de la nueva era democrática, es llamado por las autoridades educacionales
y nombrado Director de la recién creada Dirección de Educación Artesanal, Industrial y
Comercial.
Durante su ejercicio se estructuró el sistema de Educación Técnica del país, con planteles de
Educación Artesanal, Escuelas Industriales y Técnicas Industriales, Institutos de Comercio,
Escuelas Técnicas de Agricultura y Escuelas de Oficios. Para infortunio de la sociedad Venezolana,
sobrevino su muerte el 12 de Octubre de 1959 cuando tanto se esperaba de él.
El maestro, como también lo llamaban los alumnos no vivió lo suficiente como para ver coronada
su obra con la fundación del Politécnico, del cual, al mencionarlo, decía: "De allí saldrán mis
muchachos ingenieros industriales". Pero sí debió intuir que la obra quedaría concluida, porque
su trabajo había sido arduo, había trazado caminos y creado conciencia sobre el particular. En
este sentido, Luís Caballero Mejías había expresado: "El Politécnico ha de ser, necesariamente,
la culminación del sistema de Educación Industrial ya establecido en Venezuela, y por el
cual debemos luchar sin claudicaciones ni intereses personales".
En 1962 fue creado el Instituto Politécnico de Barquisimeto y más tarde se iniciaron otros. Como
un homenaje al creador de la Educación Industrial en Venezuela, en la Escuela Técnica Industrial
de Caracas, de la cual fue fundador y Director por más de 20 años, fue creado el Instituto
Politécnico "Luis Caballero Mejías".
A Caballero Mejías, luchador incansable para los fines de la educación, no siempre le fue fácil ser
entendido en sus aspiraciones y atendido en todas las necesidades para la realización de sus
proyectos; por eso, cuando a otras personas en cualquier nivel de sus actividades tenían ese tipo
de dificultad, les decía: "Haz y después explicas", significando con esto que es necesario
trabajar para convencer.
Venezuela recordará siempre con respeto y gratitud la figura de ese gran educador que se llamó
Luís Caballero Mejías

sábado, 1 de abril de 2017

Grandes Inventos de Leonardo Da Vinci

EL PARACAIDAS DE LEONARDO DA VINCI

El proyecto de paracaídas de Leonardo es una estructura piramidal de base cuadrada con un lado y una altura de unos 7 metros.

La evolución del paracaídas moderno, gracias al descubrimiento de nuevas fibras para tejidos y a los estudios para la regulación de la frenada de la caída, ha aportado soluciones considerablemente más fiables y seguras en la forma del casquete, y sobre todo, en la delicada fase de aterrizaje.









EL CAÑON DE DA VINCI DE 3 TRONERAS DE DA VINCI

Siendo un pensador más que un combatiente, el poco aprecio de Da Vinci por los conflictos no le detuvo a la hora de imaginar diseños para cañones más eficientes como este. Con sus tres troneras y elevable mediante un gato, habría sido un arma temible en el campo de batalla, rápido y ligero y con una potencia de fuego extra.
constaba de un sistema de cañones dispuestos en forma triangular, pudiendo rotar ese "triángulo de cañones" sobre un eje rotatorio.















PUENTE GIRATORIO DE LEONARDO DA VINCI

Da Vinci pensó que su puente giratorio podría emplearse en tiempo de guerra facilitando el juego estratégico. Los ligeros, pero robustos materiales, unidos a un sistema de enrollado a base de cuerdas y poleas, permitían a un ejército recogerlo fácilmente . Modelo de puente de gran alcance y de rápida instalación. Los órganos de maniobra permiten su rotación. Presenta la particularidad de que se construye sobre una orilla, sin la necesidad de acceder a la otra, y luego al rotarlo se la alcanza. 









ESCAFANDRA DE DA VINCI

La fascinación de Da Vinci por el mar espoleó muchos diseños encaminados a la exploración acuática. Su traje de buceo, estaba hecho de cuero y se conectaba a una manga de aire fabricada con cañas y a una campana que flotaba en la superficie. Una prueba de que el artista era además un hombre práctico se aprecia al ver que el traje incluía una pequeña bolsa para que el submarinista pudiera orinar en ella.













Ley Organica de Ciencia, Tecnologia e Innovacion

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Conocimiento científico

El conocimiento científico es el conjunto de hechos verificables y sustentados en evidencia recogidos por las teorías científicas, así como el estudio de la adquisición, elaboración de nuevos conocimientos mediante el método científico. Una teoría científica es un conjunto consistente y deductivamente completo de proposiciones científicas que describen hechos relativos al campo de investigación de la teoría. En ese sentido el conocimiento científico sería el contenido proposicional completo de todas las teorías científicas empíricamente adecuadas.

Conocimiento


El conocimiento es un conjunto de información almacenada mediante la experiencia o el aprendizaje , o a través de la introspección. En el sentido más amplio del término, se trata de la posesión de múltiples datos interrelacionados que, al ser tomados por sí solos, poseen un menor valor cualitativo.Hechos o información adquiridos por una persona a través de la experiencia o la educación, la comprensión teórica o práctica de un asunto referente a la realidad.


Ciencia


La ciencia (del latín scientĭa ‘conocimiento’) es un sistema ordenado de conocimientos estructurados que busca la interpretación y el porqué de los fenómenos naturales y artificiales.1 Los conocimientos científicos se obtienen mediante observaciones y experimentaciones en ámbitos específicos. A partir de estos se generan preguntas y razonamientos, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y sistemas organizados por medio de un método científico.2 La ciencia considera y tiene como fundamento las observaciones experimentales. Estas observaciones se organizan por medio de métodos, modelos y teorías con el fin de generar nuevos conocimientos. Para ello se establecen previamente unos criterios de verdad y un método de investigación.